El día en que el Marketing me eligió.

A los 14 años, decidí que mi vida estaría dedicada a la psicología. Me mentalicé tanto durante la enseñanza media que no me imaginaba en otro camino. A los 19, ya estaba en la universidad, cumpliendo mi sueño. Pero, como suele pasar, la realidad no siempre es como la imaginamos. Después de dos años, me di cuenta de que no era lo mío. La teoría me asfixiaba, la pasividad me desesperaba. Y aunque aprendí lecciones que sigo aplicando hoy, la psicología ya no estaba en mis planes.
Mi mamá y mi papá me dieron muy poco tiempo para decidir, o quizás fui yo quien se puso un plazo corto y fue así como, sin muchas ganas, me fui a un instituto a estudiar publicidad…porqué? simplemente por que pude descubrir a otras Lilys dentro de mi, pude conocerme y aceptarme más, pude elegir.
Primer día de clases y mi pensamiento fue…¿qué hago aquí?, entonces ¿todo ese conocimiento y aceptación y poder elegir era solo una careta para superar mi fracaso?, probablemente si. Entré confundida e incómoda a mi primera clase. Un hombre de baja estatura y con una Coca Light en la mano se paró frente al curso y comenzó a contar la historia del marketing. Lo escuché atentamente y sentí que su relato me convenció, entonces pensé…si logró convencerme de algo que yo no quería, es porque debe ser muy buen marketero, y me motivé y rápidamente me convencí y lo empecé a disfrutar.
Aprendí rapido, me tocaron buenos profes y me gustó la idea de ser la mejor o una de las mejores de mi curso. Descubrí habilidades que no conocía, me puse a prueba en situaciones incómodas, despertó mi creatividad y también mi capacidad analítica y estratégica.
Disfruté mis estudios, lo pasé muy bien, en corto tiempo ya estaba trabajando en una gran empresa, ni yo me la creía. Entré como asistente de marketing, luego analista y así seguí creciendo. Me inscribí en la Universidad de Chile en el diplomado de Marketing decisional, y aunque casi no me daba la energía, lo terminé con éxito y feliz de esa super experiencia. Paralelo a mis trabajos dependientes siempre me acompañó mi amada «Cultiva» agencia de publicidad que co-fundé y que caminó conmigo por unos 15 años. Participé en grandes licitaciones, aprendí más que en un magister, me enfrenté a todo tipo de personalidades y situaciones, me la jugué con la vida por ese proyecto.
Me vi en licitaciones y trabajando para Portal inmobiliario, Universidad del Desarrollo, Instituto Arcos, Tur Bus, Inmobiliaria Stitchkin, Miele y tantas otras, con pura autogestión, con puras ganas. Fueron años de esfuerzo y aprendizaje y bueno, un día, luego de leer varios libros, hacer cursos on line, dedicarme a la costura, vender pisco sour, etc, descubrí que tenía que aparecer la Lily 2.0 y comencé un nuevo camino, ahora como independiente.
Entre medio de lo anterior, empezaron a abrírseme las puertas, tuve la oportunidad de asumir jefaturas, algunas con más exito que otras, algunas más extensas que otras. Nunca tuve miedo a los cambios, menos a los nuevos desafíos y eso es algo que me ha caracterizado siempre…un gran desafío?, voy!
Me he paseado por varias ciudades de Chile trabajando desde el marketing en distintos rubros, ultimamente también con empresas extranjeras. Siento confianza y un gran respaldo cada vez que emprendo un nuevo proyecto. El aprendizaje continuo y la experiencia son los dos elementos de esta fórmula, y de esto ya varios años a mi haber llenos de vivencias, conocimientos, aciertos y fracasos, claro que si, pero el marketing es eso y cuando te caigas párate rápido que no hay tiempo para lamentarse. Con convicción y apuntando hacia una nueva estrategia.
En cada proyecto va un pedacito de mi alma, de mi escencia. Aprendo día a día para no quedarme atrás, para crecer y ver crecer a mis clientes. Me dedico a esto desde el corazón, esto me mueve, esto me da vida.
Te invito a contactarme y darle vida a tus proyectos. Lily 🙂


